martes, 29 de septiembre de 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

La realidad es una ilusion parte 1

La realidad es una ilusion parte 2


Según Aaron Copland en el extracto de su libro “como escuchamos la música”, podemos separar en tres formas la sensación del oyente al escuchar temas musicales. Estas son el plano sensual, que es aquel que embarga de emociones al que escucha, las sensaciones, lo que le provoca los distintos acordes de una pista. Seria la manera mas sencilla de escuchar, sin embargo el autor del libro critica a aquellos que dicen ser expertos musicales que van a conciertos y se pierden, usan la música como método de evasión.

El segundo plano seria el expresivo. A esto se refiere con que la música expresa sensaciones, pero el oyente es incapaz de explicar esta sensación con palabras. Incluso el que sea capaz de decirlo, es probable que la próxima vez que escuche la misma pieza, no sea capaz de explicarlo de nuevo. Pero también tenemos la otra parte, es decir, el del compositor. El compositor crea una obra que toma vida, se desarrolla por su cuenta. En este caso cita a Stravinsky diciendo “que la música era un "objeto", una "cosa" con vida propia y sin otro significado que su propia existencia puramente musical”. El oyente aprendiz busca de alguna manera precisar lo que siente con la música, y si lo llega a hacer, no necesariamente el resto de los oyentes deben estar de acuerdo con su explicación. Eso seria lo emocionante de la música.

El tercer plano es aquel puramente musical. Esto significa la música pura, o sea, los acordes de una canción. El oyente principalmente dice si le gusta la melodía o no, el compositor se disputa entre acordes, y aquellos mas obsesionados con la técnica o mecánica de la composición, se limitan a ello y pierden un poco el sentido expresivo y sensual de la obra.

Estas tres formas de oír una pieza musical no se usan separadamente, sino cada una esta estrechamente unida a la otra, es una acción intuitiva.

Nunca escuchamos una canción por separado, oímos en estos tres planos sin pensar.

A pesar de que el autor nos explique según su punto de vista el plano expresivo, como algo “puramente musical”, también debemos criticarnos a la hora de oír una canción. Es una mezcla entre el plano sensual y expresivo, ya que nos seduce su sonido, su melodía, y lo que nos gustaría expresar de nuestras sensaciones, pero rara vez una persona logra escuchar la letra de una canción – en el caso que tenga- , mas bien se guía por lo que siente, y no digo que no sea valorable, pero la música también intenta decirnos mas cosas que las armonías oídas. Las letras son algo muy importante, es lo que el creador quiere decir, lo que intenta expresar, ya sea melancólico o alegre. Al unir los dos primeros planos junto a una postura del oyente consciente de lo que oye, genera una sensación aun más compleja pero se sitúa en el camino del compositor. Muchas veces es necesario escuchar una canción varias veces, ya que se busca una sensación de placer, incluso podría decirse que la música despierta el hedonismo del ser humano, ya que busca el placer inmediato al solo escuchar los primeros acordes de un soundtrack. Es incluso nihilista ya que la música no cree, no se mantiene a una creencia, sino que es la creación de una obra sin dogmas, ni autoridades, solo aquel que lo crea, lo da, es el que puede tener uno, pero la musica se mantiene desarrollándose sola. Pero esto también depende de la sociedad en que se viva, según el recorrido que mantenga, ya que grandes obras pueden ser importantísimas para ciertos grupos sociales, y otras obras pueden quedar perdidas en el tiempo. No es el caso por ejemplo de la canción de George Gershwin “summertime”, compuesta en el año 1933, que hasta el día de hoy ha sido icono de los sonidos afroamericanos de la época, se ha desarrollado a través de los años, siendo interpretada por grandes como Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, Johnny Cash, Miles Davis, Celine Dion, Janis Joplin e incluso hace un par de años por Leona Lewis. Es en este caso que se puede acertar la afirmación de Stravinsky. Y quizás también ocurre esto porque son canciones que no hablan de lo mismo, o que suenan distinto como dice Copland “la música que siempre dice lo mismo acaba de embotarse pronto necesariamente, pero la música cuyo significado varía un poco en cada audición tiene mayores posibilidades de conservarse viva”.

Lo que puedo concluir es que la música en su complejidad, alberga simplezas. Es decir, la música alberga la simpleza de causar emociones complejas. Hace recordar, ya sea desde vivencias hasta olores, oímos de tres maneras simultáneamente, pero aun así no logramos comprender la enormidad de una canción. A veces por falta de técnica, otras veces por no ser conscientes ante lo que oímos, otras veces necesitamos dejarnos llevar por los ritmos. La música es una perfecta belleza imperfecta que jamás dice hacia donde va, evoluciona, se desarrolla y marca la historia de nuestras vidas. En verdad, al escuchar música, estamos escuchando lo que nos llega en el momento, lo que esta marcando nuestros propios hitos, estamos escuchando en minutos, horas de nuestras vidas.


Marta Sáez

Trabajo para la Universidad de Concepción

Panorama de la musica popular